Hola Xuasús,
La Editorial Dinámico al igual que más personas o tú mismo por ejemplo, podéis lógicamente tener una opinión diferente a la que dictamina y sentencia la RFEF, como podemos tenerla nosotros en un caso determinado, que para eso existe la libertad de pensamiento y debemos ejercerlo. Pero en este caso en concreto y como indicaba un compañero mío anteriormente de La Futbolteca, la RFEF aloja en su seno a sociedades o clubs legalmente constituidos y federados, nunca a equipos. El término equipo lo empleamos todos los aficionados vulgar y coloquialmente, pero en realidad siempre nos referimos en el fondo a una entidad superior; el club. Los clubs pueden tener un equipo, dos, tres o veinte. Como ejemplo pongo el Real Madrid C.F., club que tiene un equipo en Primera División, uno en Segunda B (el B), uno en Tercera (el C) y un sinfín de equipos más con juveniles y jugadores de categorías inferiores.
Cuando un club atraviesa una gran crisis (normalmente económica), su directiva se ve en la encrucijada de optar por continuar compitiendo, liquidar la sociedad o bien retirar a la primera plantilla y seguir compitiendo con las secciones inferiores, en general amateurs y sin carácter profesional. Analicemos las tres posibilidades y algunas variables;
Un caso es cuando la deuda es enorme y su continuidad inviable, para no afrontar las deudas, mediante una asamblea extraordinaria la sociedad/club se autodisolverá, dándose de baja en el Registro a continuación. El club por ende desaparece. Un ejemplo sería el C.D. Málaga en los noventa.
Si apenas hay deuda o no la hay, pero nadie quiere asumir los destinos del club, el club declina seguir compitiendo durante un tiempo hasta que aparezca otra directiva que tome el relevo. El club no desaparece pues ni se autoliquida ni se da de baja en el registro. Un ejemplo sería el Moratalla C.F., quien deja de competir un tiempo y luego se vuelve a inscribir en la Federación Murciana para competir de nuevo. Ha de partir desde la última categoría.
Otro caso es cuando un club tiene pequeñas deudas contraídas con la Federación Territorial correspondiente y nadie quiere asumir su pago. La directiva cesante no tiene sustituto y se reniega a seguir compitiendo. El club no desaparece, sino que esta inactivo y cuando una nueva directiva pague la deuda, el club empezará desde abajo, pero ojo, es el mismo club pues quienes pagan la deuda pagan la deuda de un club existente. Uno nuevo no tiene deudas.
Otro caso es el de un club que apenas tiene dinero para pagar a jugadores profesionales o semiprofesionales, pero quiere seguir compitiendo. Este club retira de la competición a su primera plantilla y continúa con las categorías inferiores (juveniles, benjamines, etc). Este club no desaparece, sino que mantiene a sus categorías inferiores y sigue en activo. Cuando decida volver a competir a nivel senior deberá empezar desde la última categoría.
Todas estas posibilidades, aunque hay más y no quiero hacerme extenso ni entrar en qué ocurre con las S.A.D disueltas por ser otro tema, las contempla y valora la RFEF para con los clubs. Nosotros en La Futbolteca las conocemos y por eso seguimos la normativa que rige la RFEF. Que estemos en acuerdo o no es otro tema al igual que sucede con las fechas de fundación que mantiene la RFEF, algunas las cuales se caen por su propio peso.
No sé si esta argumentación te convence o no, pero desde luego un equipo no es sinónimo de club y no debe de confundirse, sino una parte de este como puede ser la directiva, el campo o la sede. Por lo tanto no se puede hablar de distintos equipos y tratarlos como clubs distintos, sino de distintas épocas de un mismo club siempre y cuando exista una concatenación histórica válida y demostrable. Hay casos en los que pese a existir una denominación idéntica no existe concatenación y es demostrable que se habla de clubs distintos.
En el caso que nos afecta, el C.D. Castellón, la RFEF lo considera un club único y lo fecha como nacido en 1922 pese a tener una época de cerca de seis años sin competir. Los motivos ya los sabes; una directiva dimite en 1933, nadie toma el relevo, no se autodisuelve, no se da de baja en el Registro y tras la guerra una nueva directiva toma el testigo condonándoles la RFEF la deuda contraída en 1933. No se pueden considerar dos clubs distintos.



